El Bloqueo del Escritor

No todo dentro del oficio del escritor es bueno. Hay cosas que desesperan y hacen que quieras tirarte de los pelos… como el llamado Bloqueo del Escritor. Y tritemente se de lo que hablo.

Es algo que a todos los escritores, profesionales y aficionados, nos ha pasado en más de una y dos ocasiones…

¿Qué es realmente el Bloqueo del Escritor?

Su nombre es la mejor definición que podría tener. Eso sí, cabe puntualizar que no sólo se trata de ese periodo de tiempo en el que las ideas y la inspiración se han quedado dormidas o se han ido de vacaciones sino que también son aquellos momentos en los que sabes lo que quieres contar, tienes la historia en tu cabeza pero no sabes como expresarla con palabras.

Es lo que se conoce también como síndrome del folio en blanco. Comúnmente esto ocurre cuando nos presionamos demasiado para poder tener algo a tiempo, y básicamente tenemos el efecto contrario… pero puede llegar en cualquier momento sin necesidad de que estemos trabajando bajo presión.

Yo hay momentos en los que tengo muchísimas ganas de ponerme a escribir, a contar o continuar una historia pero llego al teclado y nada, que no soy capaz a teclear nada decente…

Causas comunes para el bloqueo.

Cómo siempre os digo, suele hacer estos artículos basándome en mi propia experiencia y lo que he ido aprendiendo a lo largo de los años en los que he luchado por hacer un microhueco en el mundillo editorial.

Hay mil y una causas para este bloqueo. Algunas tienen que ver directamente con el proceso creativo y la manera en la que lo enfocamos, otras, por el contrario vienen dadas por lo que pensamos de nosotros mismos y del acto de escribir o publicar un libro en sí… e incluso en ocasiones es producto de situaciones cotidianas de nuestra vida.

  • La Búsqueda de la Perfección.

Lo que te digo desde ya es que la perfección no existe. Es un concepto muy romántico, muy bonito, pero es completamente irreal. No hay nada perfecto, ni una persona, ni un objeto, ni una novela… nada.

No os hacéis una idea de la borradores que tengo de Preasidio Aniame en los cuales llegaba al capítulo cuatro y desechaba la historia porque no me parecía lo suficientemente bueno para que nadie lo leyera… le cambié el nombre a la historia infinidad de veces.

Siempre digo que el primer título fue “Noche de Tinieblas” pero le siguieron algunos como “El error de dos príncipes”, “El mundo perdido” o incluso “Los Reinos de la Discordia”… nada que ver con su título final… al igual que su historia, que cambió de manera radical cuando me di cuenta de que no tenía que buscar la perfección sino algo que yo estaría dispuesta a leer.

Y cómo leí una vez… decía Kavafis en su célebre poema «Ítaca»: Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias…

Como dije en el post de creación de historia, es bueno tener un mapa con un rumbo, pero no está de más vivir aventuras durante el camino y si hay que cambiar algo ¿por qué no probar? Siempre puedes volver al punto en el que cambiaste de dirección ¿no?

  • Distracciones.

Me considero una profesional en el arte de procrastinar y aquellos que me conocen me darán la razón. Me distraigo hasta con una mosca.

La de veces que me siento al ordenador para escribir, ilustrar o directamente trabajar y paso minutos y minutos mirando el teléfono, dando un paseo por YouTube o Twitch o incluso cogiendo un libro y a leer… por no hablar de mis siestas de seis y ocho horas…

Creo que es uno de los principales obstáculos que debemos enfrentar los escritores hoy en día.

Cuando te pongas a escribir deja el móvil lejos y sin sonido o escoge un momento en el que las personas con las que sueles hablar estén durmiendo o trabajando… Por las mañanas y por las noches son los momentos idóneos en los que yo consigo más tranquilidad.

  • La Falta de Confianza en uno mismo.

Todos tenemos miedo. Todos nos hemos visto en esa cuerda floja en la que no creemos en nuestro trabajo, al menos no todo lo que deberíamos… esa eterna pregunta de ¿Qué me hace diferentes del resto? ¿Por qué voy a ser capaz de conseguirlo?

Ese es uno de los motivos más comunes que impulsan los bloqueos y las crisis de los escritores, estrechamente ligado al llamado “síndrome del impostor” (del que hablaremos en otra ocasión).

Son esos momentos en los que tienes que ponerte frente al folio en blanco y escribir, lo que sea… lo que se te pase por la cabeza, tú día a día, lo que te da miedo… lo que sea.

Otro truco del almendruco que viene muy bien y es muy simple es pararte cada mañana frente al espejo y decirte: soy capaz de escribir, voy a escribir una buena novela, mis historias van a llegar a la gente, cosas así. Puede que al principio te suene un poco raro, pero poco a poco lo irás interiorizando y te darás cuenta de que tu trabajo, merece 100% la pena.

  • La Vida, en general…

La vida es larga y dura, como dicen en mi pueblo. Vivimos en una época donde vamos acelerados a todos los sitios porque nos falta tiempo, no dormimos lo suficiente y se nos amontonan las cosas.

Lo se por experiencia porque durante la cuarentena he tenido una media de sueño de cuatro o cinco horas como mucho, y el cuerpo se resiente.

A veces, buscar una rutina donde tengas una alimentación equilibrada y un descanso adecuado es la solución. Si tu mente y tu cuerpo descansan, serás capaz de rendir mejor a la hora de crear tu novela.

En otras ocasiones, las opiniones ajenas tampoco suelen ayudar. Y no estoy hablando de las críticas constructivas, porque esas son buenas y nos ayudan a aprender y mejorar.

Me refiero a los típicos comentarios como: “Deberías buscarte otro trabajo que te pueda dar de comer”, “No deberías hacerte ilusiones. Triunfar como escritor es muy difícil, muy pocos lo consiguen”, “¿Eres escritor?” o “¿Eso es un trabajo de verdad?”.

No te dejes influenciar por ese tipo de comentarios. Persigue tu sueño.

  • Problemas Personales.

La vida no es sencilla y en ocasiones nos pone en situaciones que son difíciles de superar. Todos tenemos problemas que nos afectan de maneras diferentes. Es en esas ocasiones en las que quizás debas pensar en tomarte un descanso y solucionar aquello que oprime tu alma y acongoja tu día a día para encontrar una solución.

Para comenzar de nuevo hemos de preguntarnos dónde estamos y dónde queremos estar y hemos de motivarnos. 

Para terminar, un truco que a mi me ayuda mucho cuando padezco el síndrome del folio en blanco o el bloqueo del escritor es meter palabras en un tarro, es decir, papelitos con una palabra cada uno, e ir sacando e intentar montar un relato corto con esas palabras… puedes sorprenderte de lo que puede llegar a salir de ahí.

También me gusta ir a caminar por la montaña con música porque soy capaz de dejar mi mente en blanco y no pensar en nada más, una especie de reset natural.

Sólo tienes que encontrar tu espada para librar esa batalla…

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